SCENE_01
La Frase Que Llega con el Champú
Te estás enjuagando el pelo cuando llega la frase entera: «Creo que los dos sabemos que esto no funciona». Pruebas el tono en voz baja, cambias una palabra, la repites mientras el chorro te golpea la nuca. El vapor cubre el espejo del baño hasta que ya no ves tu reflejo, y usas ese tramo ciego para afinar un final que nadie te ha pedido escribir.
SCENE_02
Guardar un Discurso para que el Final No Te Sorprenda
Te dices que es solo una costumbre, pero en realidad guardas una versión lista para el día en que esto de verdad termine, con las frases ya hechas, en vez de quedarte sin palabras. Ensayarlo aquí, solo, se siente más seguro que en cualquier otro lugar: nadie puede interrumpirlo ni demostrar que el final está más lejos de lo que el vapor en el espejo sugiere. Así que la despedida se redacta entre vapor, noche tras noche, sin que nadie la haya pedido.
SCENE_03
Cerrar el Grifo a Media Frase
Unos minutos cerrados y calientes, sin nada más que hacer, son terreno fácil para que la mente redacte el peor escenario; eso no es un pronóstico sobre mañana, es solo lo que invita un rato vacío. Esta noche, cuando la frase empiece a formarse, cierra el grifo antes de terminarla y sal de la ducha a media palabra. Un ensayo que te niegas a completar deja de funcionar como seguro, y solo demuestra que puedes detenerte, no que algo esté por acabar.