SCENE_01
La llamada entra a mitad de la revisión
Estás revisando el código de un compañero, siguiendo la lógica de una función paso a paso, cuando el teléfono suena junto al teclado. Es soporte preguntando por un error en producción. Contestas, explicas en dos minutos dónde mirar, cuelgas. Te quedas viendo la pantalla dividida entre el chat y el diff, y aparece el pensamiento: «Cada interrupción prueba que no puedo proteger mi propio tiempo».
SCENE_02
Empiezas a llevar la cuenta en lugar de revisar
La revisión de código deja de ser la tarea y se vuelve un marcador contra ti mismo. Abres el calendario y cuentas cuántas veces te llamaron o escribieron desde que empezaste, como si ese número decidiera si el día vale algo. Silencias el teléfono, luego lo revisas igual por miedo a perderte algo urgente, y cada regreso al diff es más superficial porque parte de tu atención sigue en la cuenta.
SCENE_03
La cuenta nunca fue la revisión completa
Una lectura más precisa: la llamada te costó dos minutos y un reinicio breve, no la revisión entera. Abre una nota privada y anota cuánto del diff realmente avanzaste hoy frente a cuánto tiempo tomó la interrupción en sí. La diferencia entre esos dos números suele ser mucho menor que la historia que te contaste mientras contabas llamadas.