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La ciencia de la envidia: por qué la emoción que duele también puede impulsarte
La envidia tiene fama de ser una emoción puramente destructiva — la que te hace querer derribar a los demás en lugar de superarte a ti mismo. Pero décadas de investigación en psicología social cuentan una historia más precisa. La envidia no es una sola cosa. La investigación distingue la envidia benigna, que motiva la superación, de la envidia maliciosa, que motiva hundir al otro — y el factor decisivo entre ambas es la percepción de que la persona lo merece. Cuando un amigo obtiene algo que tú quieres y crees que se lo ganó, la envidia que surge tiende a ser benigna: predice un comportamiento más cálido y de apoyo hacia esa persona, no lo contrario. El guion antiguo — 'la envidia siempre es un defecto de carácter' — se pierde esta distinción casi por completo.