SCENE_01
La mano bajo la manta
Son las once y la mano de tu pareja encuentra tu cadera bajo la manta. Por un segundo tu cuerpo responde antes que tu cabeza: calor, la respiración que se detiene, las ganas de acercarte. Después notas que lo notaste, y tu mano ya está apartando la suya, ya está inventando la excusa de la alarma que tienes que poner.
SCENE_02
El inventario del peligro
La cuenta privada es rápida: querer esto te convierte en el tropiezo, en la que causa el problema, en la que tiene que frenar por los dos. Así que te callas, te das la vuelta, te disculpas diciendo que estás cansada cuando no lo estás. A la mañana siguiente eliges el jersey suelto en vez de cualquier cosa ajustada, por si el deseo vuelve a notarse.
SCENE_03
El segundo intento
Una lectura más honesta: el deseo no es una señal de alarma, es un cuerpo haciendo lo que hacen los cuerpos. Eso no exige un anuncio ni un matrimonio distinto, solo unos minutos a solas sin convertir la sensación en un veredicto. Esta noche, antes de dormir, dejas la mano donde estuvo la suya y la quedas ahí un poco más, a propósito.