SCENE_01
La mesa del rincón, vacía
Son las nueve de la noche de un jueves y la mesa del rincón sigue libre. El jubilado que siempre pide el cordero y la misma copa de tempranillo no ha llamado, no ha cancelado, simplemente no está. Miras la puerta entre plato y plato, después la pantalla de reservas, como si la mesa vacía fuera a explicarse sola.
SCENE_02
Revisando la última comanda
En tu cabeza repasas otra vez toda su última visita: si el cordero reposó lo suficiente, si el camarero tardó en rellenar el agua, si al salir parecía más callado de lo normal. Dejas la mesa del rincón libre cuarenta minutos más de lo habitual, sin sentar a nadie ahí, como si eso pudiera deshacer lo que decidió sobre ti.
SCENE_03
Otros jueves, otras razones
Un silencio no es una sentencia. No sabes si se mudó, si enfermó, si empezó una dieta o si simplemente quería probar otro sitio esta semana — la mesa vacía no contiene esa información, solo tu suposición. Esta noche abres el libro de reservas y compruebas, en privado, cuántos otros clientes habituales desaparecieron meses y volvieron como si nada.