POR_LOS_NÚMEROS
La ciencia del nuevo manager: por qué la transición de jugador a entrenador rompe a las personas inteligentes
"Solo necesito que mi equipo rinda" y "todos tienen que gustarme antes de que pueda liderarlos" parecen sabiduría gerencial práctica. La ciencia organizacional cuenta una historia menos tranquilizadora: el primer año de gestión es una crisis de identidad documentada, no una brecha de habilidades. Los nuevos managers sistemáticamente malinterpretan lo que requiere su rol — prefiriendo ser queridos antes que respetados, aferrándose a hábitos de colaborador individual y evitando las conversaciones de retroalimentación que sus equipos más quieren. Nada de esto es un defecto de carácter. Es una colisión predecible entre los scripts mentales que hicieron a alguien un gran colaborador individual y los completamente distintos que la gestión exige.