SCENE_01
18:03, el Cursor Parpadeando Junto al Título
Terminas de redactar el informe y, antes de cerrar el documento, abres la herramienta de recortes y capturas la pantalla completa: el título, el contador de palabras, la hora en la esquina. Guardas la imagen en una carpeta llamada 'evidencias' y solo entonces apagas el monitor. El texto ya existe. El pensamiento insiste en que no cuenta hasta que hay una imagen que lo respalde.
SCENE_02
La Carpeta Existe para una Pregunta que Nadie Ha Hecho
Te dices que es solo un respaldo, pero nunca la abres salvo cuando dudas de ti mismo, y nadie te ha pedido nunca esas capturas. No son para tu jefe: son para una versión tuya que espera ser cuestionada más tarde y quiere tener una coartada lista. Fabricar esa coartada cada tarde no vuelve la acusación menos probable — solo hace que trabajar se sienta como estar bajo vigilancia constante.
SCENE_03
Cierra el Documento Antes de la Captura
Mañana, cuando termines el informe, nota el impulso hacia la herramienta de recortes y deja pasar diez segundos antes de decidir. Si igual quieres la captura para tus propias notas, tómala. Pero intenta una vez cerrar el documento sin capturarlo, sin carpeta, sin hora en la esquina, y deja que el texto terminado sea la única prueba que necesitas esa tarde.