SCENE_01
La silla que ya no te espera
Estás en la cocina o frente a la mesa del trabajo, y hay un hueco muy concreto: ya no hay llamada, turno, rutina o demanda a la hora de siempre. Miras el móvil, el cajón, la libreta, y aparece la frase exacta: «¿Quién soy yo sin este rol?». No suena poética; suena a pérdida de sitio.
SCENE_02
Si no me necesitan, ¿qué queda?
La interpretación privada llega enseguida: si ese papel termina, entonces también termina tu valor, tu forma de ordenar el día y hasta la manera en que otros te ubican. Por eso te descubres hablando de lo que eras, no de lo que te gusta ahora; comparándote con gente que parece tener un yo que no depende de una sola función.
SCENE_03
El papel terminó; la persona no
La lectura más precisa no es que te hayas vaciado, sino que el rol dejó de organizarlo todo. Eso descoloca de verdad. Y precisamente por eso hace falta otra clase de trabajo: explorar una afición antigua, una tarea pequeña, una preferencia olvidada. Hoy basta con anotar tres cosas que sigues eligiendo aunque nadie te las pida.