SCENE_01
El Punto Fijo en la Oscuridad
Eliges un punto — la costura donde la cortina opaca toca la pared — y clavas los ojos ahí, diciéndote si me concentro lo suficiente, me obligaré a dormir. Tu mandíbula se aprieta. Tu respiración cae en una cuenta de cuatro rígida. Fuera se cierra la puerta de un coche y no dejas que rompa la mirada.
SCENE_02
La Repetición Fallida
Cada vez que tu mente se aparta del punto, lo anotas como una repetición fallida de una serie que debes terminar. Así que aprietas más la mandíbula, vuelves a entrecerrar los ojos hacia la costura, y reinicias la cuenta desde uno — a veces una docena de veces antes de medianoche, cada reinicio prueba de que la primera vez no te concentraste lo bastante.
SCENE_03
Dejar que la Mira se Afloje
Dormir no premia una mirada sostenida — sostener cualquier cosa, incluida una mirada fija, es exactamente el esfuerzo que mantiene un sistema encendido. El pequeño movimiento: deja que tus ojos se aflojen y se desenfoquen, suelta la cuenta en vez de reiniciarla, y si sigues acelerado después de un rato, levántate y vuelve cuando de verdad tengas sueño.