SCENE_01
La Vuelta al Parque Que Ya Te Sabes de Memoria
Corres la misma vuelta al parque de siempre, el mismo circuito que hace cinco años hacías casi sin mirar el reloj. Hoy sí lo miras, en cada curva, porque algo en el cuerpo avisa que el ritmo no es el de entonces. Al cruzar el punto donde antes acelerabas sin esfuerzo, el reloj marca un número que no reconoces como tuyo. Ahí aparece el pensamiento, antes incluso de recuperar el aliento: debería seguir siendo capaz de hacer lo que hacía hace cinco años.
SCENE_02
La Cuenta Que Haces Sin Terminar de Estirar
Sentado en el borde de la banca, empiezas a restar minutos como si fueran pruebas en tu contra: esta vuelta contra aquella otra, esta semana de piernas cansadas contra una que ya casi no recuerdas. El resultado se escribe solo: si el número bajó, tú bajaste con él. Entonces empiezas a acortar el próximo recorrido antes de que nadie te lo pida, a llamarlo prudencia cuando en realidad es firmar por adelantado la sentencia que temes.
SCENE_03
Cinco Años No Es Una Fecha de Entrega
Ese tiempo de hace cinco años nunca fue una promesa sobre el cuerpo de hoy: fue un dato de una etapa que ya entrenó, cambió y se adaptó de formas que el reloj no muestra. Todavía sentado en la banca, anotas lo que de verdad pasó en esta vuelta: el ritmo, cómo se sintieron las piernas, nada sobre quién eras antes. Al releerlo, es solo información. El próximo entrenamiento se planea desde esa nota, no desde una marca que ya caducó.