POR_LOS_NÚMEROS
La ciencia de las distorsiones del juego: por qué perseguir las pérdidas es un fallo cognitivo, no un defecto de carácter
"Solo necesito una mano más para recuperarlo" parece un plan racional. La ciencia cognitiva cuenta una historia más precisa: perseguir las pérdidas funciona con al menos dos sesgos bien documentados que actúan en tándem — la falacia del jugador (la creencia de que los resultados pasados alteran las probabilidades de los futuros) y la ilusión de control (creer que la habilidad personal puede inclinar los resultados al azar) — amplificados por la aversión a las pérdidas, que hace que perder 100 euros duela el doble de lo que gana ganarlos. Nada de esto hace que el daño del juego sea menos real. Pero sí significa que el viejo guion — 'simplemente te falta fuerza de voluntad' — se pierde el mecanismo casi por completo.