SCENE_01
21:47, Una Línea, Sin Emoji
Mandas el resumen de la reunión a las 21:47 — tres puntos y una línea amable sobre los próximos pasos. Su respuesta llega dos minutos después: 'Listo.' Sin emoji, sin signo de exclamación, nada parecido a los mensajes sueltos y conversados de la semana pasada. Lo relees de pie en la cocina, con el teléfono iluminando el cuarto a oscuras, buscando qué te está diciendo ese punto.
SCENE_02
La Puntuación que Releíste Diez Veces
Esas dos palabras se convierten en un veredicto: presionaste demasiado con el plazo, o el seguimiento sonó a insistencia, y ahora están molestos contigo. Abres un mensaje nuevo para suavizarlo — agregas un chiste, retiras el pedido, pides disculpas por escribir de más — y borras los tres borradores. A la mañana siguiente esperas una hora extra antes de llamar, ensayando una frase que explique un mensaje que quizá escribieron en la fila del supermercado.
SCENE_03
Comparar la Puntuación con el Historial
Una lectura más plana: 'Listo.' confirma que recibieron el mensaje, nada más — el tipo de línea que alguien escribe con una mano mientras estaciona o paga en la caja. Desplázate por sus últimas diez respuestas y cuenta cuántas terminan en punto y sin emoji. Si ese es su ritmo habitual, la puntuación nunca fue un veredicto sobre ti; así le escribe a todo el mundo.