SCENE_01
La pregunta que te deja sin respuesta
Alguien nuevo te hace la pregunta de siempre: qué te gusta hacer, en qué andas últimamente. Abres la boca y no sale nada, no porque tu vida esté vacía, sino porque cada respuesta que se te ocurre sigue llevando su nombre dentro — el viaje que hicieron juntos, la serie que veían en su sofá. Sueltas algo vago y cambias de tema antes de que alguien note el hueco.
SCENE_02
El veredicto que te dictas en silencio
Después no solo sientes que te quedaste sin palabras — lo interpretas como prueba. Si nada sale por sí solo, quizás nunca fue tuyo de verdad; quizás solo valías la pena porque alguien más estaba al lado, traduciéndote en alguien digno de conocer. Así que empiezas a editarte de antemano: te saltas la cena grupal, dejas un mensaje sin responder un día más, mantienes las conversaciones nuevas superficiales para que nadie se acerque lo suficiente como para confirmarlo.
SCENE_03
La cuenta que dejaste de llevar
Ese veredicto pasa por alto algo: una relación no fabrica una personalidad y te la presta. Lo que te hacía valer la pena entonces — cómo notabas los detalles, defendías un punto, elegías un restaurante extraño — era tuyo antes de compartirlo, y nadie te lo quitó. No tienes que demostrarlo esta noche frente a nadie. Solo tienes que notar que sigue ahí, en privado, antes de decidir que no.