SCENE_01
La firma en la taza del café
Te sientas con la taza aún tibia, revisas el calendario y ves una reunión con tu nombre en la cabecera. Nadie ha dicho nada raro, pero aparece la frase exacta: «En realidad no merezco este puesto». El correo, el título y la silla parecen llevarte más lejos de donde crees haber llegado por derecho.
SCENE_02
El expediente secreto que abre el pensamiento
En ese instante, todo lo bueno se archiva como casualidad: te tocó buen equipo, buen momento, una mano generosa. En cambio, cualquier tropiezo pesa como si fuera la verdad completa. El resultado es un modo de trabajar encogido: hablas menos, desvias elogios, pides perdón antes de acabar de explicar.
SCENE_03
Leer el cargo sin descontarte a ti
Hay otra lectura posible: si el puesto sigue en tus manos después de días normales, reuniones normales y problemas normales, no parece un error administrativo. No hace falta convertirlo en épica; basta con no restarte crédito por defecto. Prueba a sostener una sola evidencia concreta: lo que entregaste, cómo lo resolviste y qué parte sí fue tuya.