SCENE_01
La taza queda fría
Estás en la cocina, con la taza entre las manos, y de pronto aparece la pregunta exacta: «¿Y si en realidad no los amo?». No llega como drama; llega mientras miras la luz del pasillo, la mesa sin recoger y esa sensación de haber tenido una noche normal. Justo por ser normal, la duda se pega más.
SCENE_02
Entonces la escena pierde su forma
En tu cabeza, ese pensamiento no suena a pregunta sino a prueba. Si hoy no sentiste algo claro, tal vez el cariño era costumbre. Si una cena sencilla no te dejó entusiasmado, quizá llevas tiempo fingiendo sin saberlo. Y empiezas a repasar la velada como si tuvieras que ponerle nota a lo que debió sentirse obvio.
SCENE_03
Mirar la reparación, no el susto
Pero una noche tibia no demuestra ausencia de amor; solo muestra que hubo cena, cansancio, silencio, platos y dos personas reales ocupando la misma hora. La duda puede visitar una relación viva sin dictar sentencia. Prueba algo pequeño: escribe en un papel dos reparaciones recientes, aunque hayan sido mínimas. Lo que importa no es la ausencia de roce, sino que pudieron volver.