SCENE_01
Medianoche, Tres Mensajes a Medio Terminar
Son casi las once y estás escribiendo 'Hola, sé que ha pasado tiempo pero...' a Marta por tercera vez este mes. Llegas a cuatro líneas, lo relees, y el tono no te convence — demasiado casual, demasiado forzado, como si estuvieras pidiendo perdón por el tiempo que ya pasó. Borras todo y cierras la aplicación. Mañana habrá un cuarto borrador, empezado de cero, sin llegar a ningún lado distinto.
SCENE_02
Lo Que un Mensaje Sin Enviar Te Convence de Creer
Has decidido que si escribirle te cuesta tantos intentos, la amistad ya debe estar demasiado rota como para arreglarla con cualquier versión sincera. Un mensaje que necesita tantas correcciones, te dices, no es un mensaje real — es la prueba de que esperaste demasiado. Así que los borradores se acumulan en vez de enviarse, cada uno archivado en silencio como evidencia de que esta amistad ya terminó, mientras sigues escribiendo para no tener que creerlo del todo todavía.
SCENE_03
Terminarlo Sin Enviarlo
El número de borradores no dice nada sobre la amistad — dice que la primera línea se volvió más difícil una vez que creció el silencio, lo cual es normal, no una condena. Esta noche, abre el último borrador, redúcelo a una sola frase sencilla, y guárdalo sin enviarlo. No estás probando a Marta. Estás comprobando si puedes terminar un pensamiento sobre ella sin necesitar que sea perfecto primero.